Cuando tenemos algún problema facial acudimos a una tienda especializada y compramos el producto adecuado para atajar este problema.
Esto da resultado, ya que nos suelen asesorar expertos de la materia y acabamos comprando algo que realmente nos va de fabula. Aunque, por desgracia, muchas veces acabamos optando por comprar estos productos en droguerías o tiendas no tan especializadas, con las que muchas veces, en vez de atajar el problema, lo acabamos empeorando, echándole la culpa a la crema. La crema no tiene la culpa, la culpa la tiene el desconocimiento personal sobre que clase de piel tenemos.
A continuación explico con detalle los tipos de piel y sus características principales, así como posibles soluciones que en la mayoría de los casos deberían servirte para atajar el problema.
* Piel normal
Tienes una piel normal si:
• La textura de tu piel es regular.
• No tienes problemas de granitos, rojeces o imperfecciones.
• Aparentemente suave, limpia y sana.
Trucos para que tu piel luzca mejor:
• Sigue una rutina suave de cuidado facial aplicando un buen limpiador facial todos los días y un exfoliante un par de veces a la semana.
• Usa una crema hidratante una vez al día que no sobrecargue mucho la piel.
* Piel grasa
Tienes una piel grasa si:
• Tu piel es grasa y brillante, especialmente en la zona T (frente, nariz y barbilla)
• Es propensa a poros abiertos, puntos negros, rojeces y granitos.
• De textura irregular y aparentemente sucia.
Trucos para equilibrar el nivel de grasa de tu piel:
• Mantenla lo más limpia posible usando un buen limpiador facial dos veces al día y un exfoliante dos o tres veces a la semana. Es importante que la crema hidratante que uses no tenga aceites y que elimine los brillos (mate).
• Usa una mascarilla de arcilla un par de veces a la semana, notarás la diferencia. La arcilla seca y absorbe el exceso de grasa desde los poros, además de la suciedad y de las células muertas. Esto ayuda a tener los poros limpios, previniéndolos de coger suciedad rápidamente. Usada frecuentemente ayudará a reducir la tendencia a acumular grasa, consiguiendo una piel mucho más limpia.
• Evita los jabones y productos que estimulen la aparición de grasa o que humedezcan la piel fácilmente. Los jabones harán que la capa de protección de la piel desaparezca y solo agravará el problema de la grasa.
